
Amigos, soy Cristóbal Sahr esta semana estoy en Vancouver compitiendo en el sueño de todo mountain biker: BC Bike Race: Siete dias de carrera desde Vancouver a Whistler, ¿el lema? The ultimate singletrack experience.
Aterricé en Vancouver justo para el Canadá Day, el 18 de septiembre de los canadienses, pero claramente 2.0. Gente de todo el mundo, una multiculturalidad que da envidia. Todos juntos celebrando en su gran “parade”, fuegos artificiales y civilidad. Esto es desarrollo, no tener más o menos plata, sino el ver el entendimiento de la diversidad; todos comparten toman cerveza y se van para la casa en paz.
Después de esa gran fiesta, el sábado es el Day Zero, temprano voy a un gran gimnasio para entregar la bici y armar mi maleta. Ellos nos entregan una maleta que será la que nos acompañará durante esta semana, en otra maleta meto lo que sobra y eso se va a Whistler. Dejo lo escencial en el bolso para vivir una semana pedaleando y me subo al transbordador.
BC Bike Race comienza en Vancouver Island, frente a la ciudad famosa por ser sector de orcas y osos. El lado salvaje de la gran ciudad. El barco se acerca y veo toneladas de verde, lo que se asoma es de otro nivel, bosques hasta el infinito. Llegamos a Cumberland, pequeñisismo poblado que fue centro minero a comienzos de siglo. Dos calles, un café y lógicamente una tienda de bicicletas completísima. De inmediato veo 'Cumberland MTB trail map', ojeo y avanzo, senderos y senderos, todos marcados, todos trabajados, marcados los north shores, los puentes… esto promete.
Comemos en el comunity center, un gimnasio de película de terror (Carrie, de Stephen King). Me encuentro con más latinos, notorios los mexicanos que se recagan de risa, venezolanos un lote, brasileños, ticos (faltan más chilenos). Ya demasiado viaje y tramite, todos queremos andar en bicicleta. A la carpa, check list: zapatos, casco, tricota a dormir. Hasta mañana el nervio.
Seis de la mañana y el sol ya salió, es verano y se nota. Desayuno a lo gringo, panqueques con syrup, avena tipo porriedge y nos vamos a la partida. Hoy Stage One, 50 kilómetros con partida y meta en la calle principal de Cumberland. Partimos piola, todos conversan, saben que son siete días de carrera y nadie quiere matar las piernas en los primeros kilómetros. Una calle ancha y ya entramos en el sendero. El singletrack le llaman los gringos. Un concepto que no creo sea el mismo que tenemos en español, aquí singletrack es sendero sí, pero a otro nivel. Creo que son los mismos bosques que tenemos en Chile, cerro Condel en Concepción, parque nacional de Pucón, pero aquí hay muuuucho trabajo. De partida Cumberland tiene una organización local, que se encarga de mantener y comprar tierra para abrir singletracks. Como lo escuchan, puro esfuerzo para abrir caminos en los bosques. Lo que viene a continuación es dificil de describir, aquí van 30 minutos de raíces, ahora 5 minutos de peraltes, una rampa por acá, mini wall ride, troncos con subidas y bajadas, north shores, y un largo etcétera. Así vamos todos riéndonos solos estos 50 kilómetros.
El nivel de los corredores es sorprendente, tal vez no todos pedalean tan fuerte en ciertas subidas pero una vez que entramos de nuevo al bosque, mujeres, viejos, gordos, flacos, todos son unos bailarines sobre las raíces. No me considero un mal mountain biker, pero aquí hay que presionarse para no perder la rueda, y tener la fluidez para no desenganchar la fijación. Estos locos van no fear, si viene un cortado, lo saltan, si hay una mega raíz, la saltan esperando que tenga una recepción, y si la tiene. Cada curva, cada subida es inesperada, pero así también todo el sendero esta bien construido, todo fluido en subida o bajada.
Llegamos a un abastecimiento, te obligan a pasarlo caminarlo, te marcan con un lector de código de barras, y seguimos. Aquí el que se pierde se lo come un oso, no kidding dude. Ahora nos vamos con descenso de piedra, mucha roca suelta, me siento mas cómodo (se parece al anfiteatro) esto ya esta mas santiaguino, pero... kilómetros de roca suelta y debajo raíces of course. Los brazos, el triceps, el dorsal, todo lo que no son músculos para pedalear se sienten, trato de desbloquear una y otra vez. Voy desbloqueado pero no me la creo, nos vamos matando entre tanto salto, pero todos van rápido, lloro por más recorrido!
Y así volvemos a Cumberland, great job!, ya estas en la meta, una vuelta más por favor, una camioneta que nos suba para repetir ese descenso, please!. Calma, son siete días, tómatelo con calma, esto sigue mañana, el mundo no se acaba hoy. Bajo las revoluciones y un poco de maní, sandwich de peanut butter y esto continuará...
Mañana seguimos en Vancouver Island, vamos al norte del fiordo, vamos a Campbell River.